Hace muchos años, para ser más exactos durante el México prehispánico existió una civilización de fuertes, audaces e inteligentes guerreros a los que llamaron Aztecas o Mexicas. Éste grupo de individuos eran temidos y respetados por las otras civilizaciones ya que los guerreros contaban con una fuerza y un espíritu nunca antes visto con el cual eran capaces de derrotan a quien fuera y a cuantos fueran, pero esto no siempre fue así y es aquí donde nuestra historia comienza.
Los dioses hermanos Yaótl, Quetzalcoatl y Huitzilopochtli siempre competían el uno con el otro para ver quién era el mejor y casi siempre no había vencedor ya que todos tenían la misma fuerza y no fue hasta que Yaótl decidió descender a la tierra y desde lo alto logró visualizar a lo lejos una extraña figura de extrema delgadez color verde que parecía danzar al movimiento de los vientos. Se acercó y logró ver que en la punta se encontraba algo nunca antes visto, al principio creyó que se trataba de una hoja pero no podía ser una hoja porque era más dura, más gruesa y además estaba formada con pequeñas figuras amarillas y brillantes como si del mismo sol se tratara, eran tan pequeñas que simulaban el tamaño de un diente y así fue como decidió llamarlas: dientes. Asombrado por su descubrimiento decidió tomar la extraña figura de dientes amarillos y ascender para contarte a sus hermanos pero cuando llegó se percató de que no estaban y no quiso ir a buscarlos porque ya moría de hambre, se sirvió un buen plato de agua de chile que era lo que se les acostumbraba a comer desde pequeños para que tuvieran la fuerza que los caracterizaba. Fue ahí donde se le ocurrió la idea de mezclar los dientes con el agua de chile, al dar el primer sorbo le supo extraño, diferente pero sintió como algo cambiaba en su interior, se sentía más fuerte, con más energía además de que tenía muy buen sabor, se lo acabó todo de un jalón y justo en ese momento llegaron sus demás hermanos y al sentirse tan poderoso decidió retar a sus hermanos una vez más para saber quién era el mejor ellos aceptaron y comenzó el duelo.
Huitzilopochtli y Quetzalcoatl quedaron asombrados con la fuerza y la agilidad que Yaótl tenía pero aún así no se dejaron vencer tan fácilmente, pelearon por bastante tiempo que los tres ya estaban exhaustos. Yaótl notó que por el cansancio estaba pasando el efecto de su creación y decidió tiempo para ir a prepararse más, justo cuando estaba a punto de tomarlo llegaron sus hermanos y al verlo supieron inmediatamente que eso era lo que le daba la fuerza y ellos también querían probarlos,pero Yaótl se los negaba y en forcejeo el plato salió volando y cayó hacia la tierra justo donde se encontraba lo que parecía ser los inicios de una civilización que parecía ya llevar días sin consumir alimento alguno que les diera la fuerza necesaria para asentarse. Justo cuando tocó suelo el plato los habitantes se quedaron asombrados y asustados, uno de ellos se acercó, le dio un sorbo y pasó lo mismo que había pasado con Yaótl, se sentía fuerte y con más energía, los demás hicieron lo mismo y fue ahí donde comenzó la historia de esta poderosa civilización que conocemos como los Aztecas, los guerreros más fuertes y audaces que han pisado esta tierra.
Publicado por: Donají Hernández
Publicado por: Donají Hernández
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